Por qué los whigs no pueden entender la ciencia

Lector: Curioso título, pero para que lo entienda tendrá que explicármelo… ¿Quiénes son los whigs?¿Alguna tribu?

Autor: ¿Ha oído hablar de los Tories?

L.: ¿Los conservadores británicos?

A.: Eso es. Pues los whigs son, históricamente, el otro gran partido político británico, aunque luego se convirtió en el partido Liberal y perdió influencia.

L.: Pero ¿es que vamos a hablar de política? ¿Y qué es eso de que los liberales no pueden entender la ciencia?

A.: Tranquilo, de política ya hablan bastante en la tele. Lo que pasa es que “whig” se ha convertido en un término técnico de historia de la ciencia.

L.: ¿Y eso?

A.: Bueno, la cosa viene del siglo XIX, cuando Britannia rulaba las olas 🙂 y los súbditos de la Reina Victoria, sobre todo los whigs,  estaban convencidos de que eran la cumbre de la civilización. No sólo eso, sino que para ellos toda la historia había tenido un hilo conductor y un objetivo: producir el gentleman de  bombín y paraguas.

L.: Una mentalidad un poco pretenciosa…

A.: Pues sí, y eso que no hemos entrado en lo que pensaban sobre los “salvajes” de otras razas. La teoría de la evolución echó más leña al fuego, porque parecía demostrar que había un progreso continuo del mono al hombre propiamente dicho (el del bombín), pasando por el salvaje en taparrabos que vivía en las colonias.

Evolución2

L.: Vale, pero esto ¿qué tiene que ver con entender la ciencia?

A.: La cuestión es que un célebre historiador , Sir Herbert Butterfield, acusó a la mayoría de los autores de presentar la historia de la ciencia con esa mentalidad whig, y parece que dio en el clavo porque la expresión “historia whig” hizo fortuna (tiene hasta una extensa entrada en la Wikipedia). Butterfield criticaba que los victorianos del bombín tenían esa concepción del mundo porque no sabían salir de su punto de vista y mirar con los ojos de otras culturas. Los despreciaban automáticamente como “salvajes” y, como mucho, aceptaban que eran un estadio atrasado de la humanidad. Estos autores escribían la historia “de delante a atrás” y sólo valoraban en el pasado, o en otras culturas, a los que podían pasar por precursores de su propia visión del mundo.  Pero un buen historiador, según Butterfield, debería ver las cosas con los ojos de la época, porque esa es la única manera de entender lo que pasó.

L.: Creo que ya veo la relación con la historia de la ciencia. Normalmente sólo se considera correcta la ciencia actual y los únicos científicos que se valoran son los precursores de nuestras teorías actuales. ¿Es eso?

A.: Efectivamente: prácticamente todos los libros de divulgación están escritos “de delante a atrás” y cuando hablan del pasado sólo les interesan los científicos que “acertaron” con la teoría correcta… correcta según nuestros criterios actuales, claro.

L.: Bueno, será correcta a secas, ¿no? Porque la ciencia es objetiva…¿no será usted uno de esos relativistas posmodernos?

A.: Nooo… tranquilo. Pero adonde quiero ir a parar es que con ese enfoque no se puede entender nada de cómo funciona la ciencia. En cada momento, los científicos tenían que juzgar en base a la evidencia de la que disponían en su época, y con su mentalidad. Pero al contarnos la historia como nos la cuentan, al modo whig, nos falta por completo ese elemento de juicio.  Entonces nuestros precursores (por ejemplo, Aristarco, que dijo que la Tierra gira alrededor del Sol en el siglo III a.d.C) parecen unos genios incomprendidos y los “grandes” de la época (por ejemplo, Tolomeo, que era geocentrista) resultan unos zotes de tal calibre que sólo se puede entender su éxito por razones turbias: o bien los antiguos eran tontos (no como nosotros) o bien alguna conspiración contra la verdad impidió el triunfo de los buenos.  Por eso digo que los whigs no pueden entender la ciencia. Cuando uno juzga las cosas desde el punto de vista de la época se lleva muchas sorpresas, y es cuando empieza a entender la dinámica de la ciencia.

L.: ¿De eso trata “De Tales a Newton”?

A.: De eso y de más cosas…

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    • Juan Meléndez

      Olalla, me alegra ver que sigues el blog… y yo ahora tengo uno más que seguir, el tuyo 🙂

      Efectivamente, este diálogo es una introducción a la “filosofía” de la asignatura y del libro. Espero seguir leyéndote por aquí.

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