La verdadera historia de Galileo y la Torre de Pisa (I)

Entre los siete mitos sobre Galileo que recogíamos en el post anterior, quizá ninguno más contundente que el primero: “Galileo subió a la Torre de Pisa para dejar caer dos objetos, demostrando que llegaban al suelo a la vez con independencia de su peso”.

galileo-pisa

Contundente, además, porque suele presentarse así:

“Fue en Pisa donde Galileo hizo uno de sus experimentos más famosos, dejando caer desde lo alto de la Torre, al paso de un cortejo de profesores, una bola de piedra grande y otra más pequeña, para demostrar que la grande no caía más deprisa”

La cita está sacada del libro de J.-P. Maury, “Galileo, el mensajero de las estrellas”, y no implica que las bolas dieran en la cabeza a esos pobres profesores, pero poco falta: sin duda, sus ideas aristotélicas fueron literalmente aplastadas en un instante por la caída al unísono de esas dos bolas de piedra…

A pesar de que la historia es apócrifa, hay docenas de libros que la relatan, y…

Lector: Perdón…

Autor: Adelante, adelante, ¿qué quería preguntar?

L.: “Apócrifa” significa “falsa”, ¿no?

A.: No exactamente pero casi: significa que no aparece en ninguna fuente fiable.

L.: ¿Y entonces de dónde ha salido esa historia?

A.: Pues más o menos de dónde salen todas las leyendas urbanas, que también las hay en ciencia. La cuenta por primera vez alguien poco fiable; puede que sea un invento de principio a fin, o puede que tenga un remoto resto de verdad, pero el caso es que la historia tiene gancho, que resuena con lo que la gente quiere creer. A los que la escuchan les gusta y se la cuentan a otros, que a su vez se la cuentan a otros… Es una especie de reacción en cadena. En cada etapa nadie se molesta en comprobar la veracidad del relato, porque es una historia bonita que tiene gancho…

L.: … “y resuena con lo que la gente quiere creer”.

A.: Eso es. Al cabo de unas pocas “generaciones” de este proceso de transmisión, el rumor ha llegado a todo el mundo.

L.: Vamos, que es como la propagación de una epidemia.

A.: Sí, pero con la diferencia de que nadie piensa que una enfermedad es buena porque la tenga todo el mundo… mientras que con una opinión es al contrario: a nadie se le ocurre ya dudar de ella, porque… ¡todo el mundo lo sabe!¡cómo va a ser mentira! Superado un cierto umbral, los rumores se autoconfirman.

L.: Pero algún mecanismo de inmunidad tendremos contra esta clase de epidemias…

A.: A nivel individual cada uno tiene su sentido crítico, pero para la sociedad como un todo (para el cuerpo social, podríamos decir) el equivalente de los leucocitos son, en casos como éste, los historiadores.

L.: ¿Y qué dicen los historiadores sobre “el caso de la Torre de Pisa”?¿Cuál fue la verdadera historia?

A.: Bueno, ahora tengo un poco de prisa… si le parece lo dejamos para el próximo post.

*

Postdata: Recientemente he tenido el placer de dar dos conferencias sobre “La verdadera historia de la Torre de Pisa”, una en el Colegio Mayor Fernando Abril Martorell, de la Universidad Carlos III, y otra en el Colegio Diocesano de Ávila (del que soy orgulloso exalumno…) En este post y el siguiente cuento el planteamiento de esas conferencias: por qué hay una historia falsa y por dónde van los tiros de la historia verdadera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s