La Tierra, esa bola de billar

¿Cuál es la forma de la Tierra? Si preguntamos a cualquiera nos dirá que es redonda, claro. Pero si además esa persona fue buena estudiante y recuerda lo que aprendió en el colegio, posiblemente añada que en realidad es “achatada por los polos”. Esta expresión, “achatada por los polos”, es uno de esos memes escolares que se va transmitiendo generación en generación por los libros de texto. Por ejemplo, en el libro de Geografía Universal de 2º de Bachillerato, editado en el año 1963  por Editorial SM encontramos esto: PolosSM1963 Y casi cincuenta años después, el libro de Ciencias Sociales, Geografía e Historia de 1º de la ESO publicado en 2011 por Editorial Akal dice lo siguiente: OLYMPUS DIGITAL CAMERA Así que los escolares llevan varias generaciones aprendiendo que la Tierra no es del todo esférica. ¡Debe ser un dato muy importante, ya que llevamos por lo menos medio siglo repitiéndolo! Ahora bien, ¿diría usted que una bola de billar no es del todo esférica? Claro que no: las bolas de billar son el paradigma de la esfericidad. Sin embargo, nada hay perfecto en la vida,  y la Federación Internacional de Billar (según leí en Microsiervos) admite una tolerancia de ±0,005 pulgadas en su diámetro de 2,25 pulgadas (5,715 cm). Eso significa un error relativo de 0,005/2,25 = 0,0022=0,22%. En el caso de la Tierra, la circunferencia es de 40.000 km, así que el diámetro son 40.000/3,14. El achatamiento total son 40 km (20 en cada polo) así que el error relativo en su esfericidad es de 40/(40.000/3,14)=0,0031=0,31%. Así que pese la insistencia de todos los libros escolares, ¡la tierra es casi tan esférica como una bola de billar!

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¿Por qué tanta insistencia con una desviación minúscula? Lo cierto es que el dichoso achatamiento sí es en realidad importante, pero por una razón que nunca cuentan esos libros, y que sería muy instructivo explicar. Cuando Newton publicó sus Principia Mathematica en 1687, había ya una teoría física que pretendía explicar la gravitación, propuesta por Descartes y desarrollada matemáticamente por Huygens. Las dos teorías hacían predicciones distintas en varios puntos. Uno de ellos se refería a la forma de la Tierra: para Newton, tenía que estar ensanchada por el Ecuador y achatada por los polos, debido (como hoy decimos) a la fuerza centrífuga, mientras que para Descartes debería ocurrir lo contrario. Exagerando: la Tierra para Newton tenía forma de calabaza, mientras que para Descartes tenía forma de melón. Exagerando mucho, claro, porque el efecto se sabía que tenía que ser muy pequeño. La polémica adquirió tintes nacionalistas: Inglaterra defendía la Tierra-calabaza de Newton y Francia, por supuesto, la Tierra-melón de Descartes. Se organizaron expediciones al Ecuador y a las regiones polares para medir con precisión la forma de la Tierra. Es una historia larga y bien curiosa, pero aquí sólo nos da tiempo a contar el final: la Tierra resultó estar achatada por los polos. Newton tenía razón… como siempre, por otra parte. Por eso hablan todos los libros escolares del achatamiento de los polos: es un resto arqueológico, una traza de una historia mucho más interesante que nunca se cuenta, y que ha quedado ahí por inercia, desprovista del contexto que le da sentido, convertida en un mero dato, conocimiento inerte. Uno más de los que llenan nuestros libros de texto…

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  1. Diego Navarro

    Como complemento a este post, en el número de este mes de junio de la revista Astronomía aparece un artículo, dedicado a nuestro insigne Jorge Juan, en el que narra su participación en la expedición francesa para medir la longitud de un grado de meridiano. Como telón de fondo el dilema de la forma de la tierra. Conclusión: los franceses lograron tener mejores mapas de Francia, pero tuvieron que abandonar definitivamente sus pretensiones de “melonizar” la Tierra =:-)
    Pues sí, qué oportunidad perdida, además, de aplicar con estos ejemplos el tan cacareado transversalismo de conocimientos de las leyes educativas.

  2. JuanMS

    Gracias Diego por el aviso. Es una figura muy interesante la de Jorge Juan, y muy desconocida. Yo mismo sabía poco de él hasta que uno de los alumnos del curso dejó un comentario, aquí. Todo lo que se haga por divulgar su figura será poco.

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