Mirando al cielo desde Ávila (III): El año, el mes y la semana

Hemos acabado el post anterior diciendo algo sorprendente: que las estrellas que se ven no son las mismas, porque cambien en el tiempo y en el espacio. Vemos qué quiere decir esto.

Las estrellas cambian en el tiempo: el movimiento del Sol

¿Cómo van a cambiar las estrellas en el tiempo si hemos dicho que las constelaciones son siempre iguales? Efectivamente siempre son iguales, pero no se ven las mismas a lo largo del año.

Hay constelaciones de invierno y constelaciones de verano. El 11 de julio de este año vemos exactamente las mismas constelaciones que se veían el pasado 11 de julio, pero son distintas de las que veríamos el 11 de enero. Sólo las constelaciones circumpolares se ven todas las noches.

El cielo a las 12:00, hora solar, en verano (izquierda) y en invierno (derecha). Imagen obtenida con www.skyviewcafe.com

El cielo a las 12:00, hora solar, en verano (izquierda) y en invierno (derecha). Imagen obtenida con http://www.skyviewcafe.com

Esto a primera vista es extraño, pero si lo pensamos sólo puede tener una explicación (y recomiendo al lector que pare un momento y lo piense por su cuenta antes de seguir leyendo…).

Hay una cosa obvia: sólo vemos estrellas cuando es de noche. Pero hemos dicho que es de noche cuando el Sol está debajo de la Tierra. Así que las estrellas que vemos son las que están encima del horizonte cuando el Sol está debajo. Es decir: las que están en lado opuesto al Sol de la esfera celeste. Si van cambiando con las estaciones y no son las mismas en verano que en invierno, eso sólo puede significar que el Sol se va moviendo a lo largo del año por la esfera celeste. Y si al cabo de un año se repiten las constelaciones, es que tarda un año en dar la vuelta completa. Pues bien, esa es justamente la definición de año: el tiempo que tarda el Sol en volver a la misma posición en la esfera celeste.

Esto significa también que toda la esfera celeste está llena de estrellas: cada noche vemos una mitad, pero esa mitad va cambiando a lo largo del año, y todas las noches hay estrellas. Así que la mitad que vemos de día tiene estrellas también. ¿Por qué no vemos las estrellas de día? Simplemente porque el Sol nos deslumbra: igual que la pantalla de un móvil que parece muy brillante por la noche no la vemos si la ponemos a pleno sol.

Así que en resumen, tenemos la esfera celeste que da una vuelta por día, y en ella están las estrellas y el Sol. Pero mientras las estrellas están fijas a la bóveda, el Sol va moviéndose por ella. Se mueve lentamente: tarda un año en dar la vuelta completa (como un año tiene 365 días y un círculo tiene 360º, se mueve casi exactamente un grado por día: esto no es ninguna casualidad; dividimos el círculo en 360º precisamente por eso). Así que podemos decir que tiene dos movimientos: el movimiento diario, que comparte con las estrellas, y un movimiento anual respecto de ellas.

El movimiento anual del Sol sobre el fondo de las estrellas. La línea roja es el ecuador de la esfera celeste. La posición a lo largo de éste es lo que se llama Ascensión Recta (RA), equivalente a la longitud en el globo terráqueo, y aquí se ha marcado en horas en lugar de en grados (1vuelta completa = 24 horas). La posición en vertical se llama Declinación, y es lo equivalente a la latitud en el globo terráqueo. La estrella polar tiene una declinación de +90. La trayectoria del Sol, en verde, se llama eclíptica. En unas épocas del año está por encima del ecuador celeste (más cerca de la Polar) y en otras por debajo (más lejos).

La eclíptica vista sobre la esfera celeste: en realidad, es un círculo máximo, como el ecuador, pero inclinado 23.5º. Cada día el Sol da una vuelta en torno al eje polar (movimiento diario); al cabo de un año, recorre toda la eclíptica (movimiento anual).

Este movimiento del Sol es el que explica las estaciones. En verano el Sol está más cerca de la Polar, por eso en el movimiento diario de la bóveda celeste sube más alto (calienta más) y está más tiempo sobre el horizonte (los días son más largos). En invierno, el Sol está más lejos de la Polar, por eso no sube muy arriba (sus rayos son más rasantes y calienta menos) y no está mucho tiempo sobre el horizonte (los días son más cortos).

La posición del Sol más cerca o más lejos de la Polar a lo largo del año explica las estaciones.

La posición del Sol más cerca o más lejos de la Polar a lo largo del año explica las estaciones.

(Un excelente simulador interactivo del movimiento anual y diario del Sol se encuentra en este enlace; su único inconveniente es que no muestra las estrellas, así que no se ve que el Sol se mueve respecto de ellas)

El zodiaco

¿Cómo es posible que el Sol se mueva sobre la esfera celeste? Los griegos lo explicaron imaginando que estaba fijo a otra esfera concéntrica. Esa esfera estaba anclada por sus polos a la esfera celeste y por tanto era arrastrada con ella en el movimiento diario, pero tenía su movimiento propio, girando a razón de una vuelta por año. La esfera del Sol estaba inclinada respecto de la de las estrellas, y por eso el Sol, en su giro, unas veces queda más cerca de la Polar y otras más lejos de la Polar.

Al moverse sobre las estrellas, el Sol va atravesando diferentes constelaciones. Las estrellas que rodean en cada momento al Sol no las vemos, pero sabemos cuáles son porque sabemos dónde está el Sol en el cielo y si tenemos un mapa del cielo sabemos qué constelaciones hay en ese punto. Los primeros mapas fiables no fueron mapas de la Tierra sino mapas del cielo. Las constelaciones por las que va pasando el Sol son doce y tienen unos nombres curiosos que seguramente os sonarán: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. ¡Los signos del zodiaco! La mayoría son nombres de animales y eso significa zodiaco: “círculo de animales”.

Los doce signos del zodiaco son como doce casas en las que va residiendo el Sol a lo largo del año. Para los antiguos, era lógico pensar que según la casa en la que residiera el astro rey, podría cambiar su humor y eso a su vez podría influir en nuestros asuntos: la idea de la astrología.

La Luna y los meses

El Sol, hemos visto, se diferencia de las estrellas no sólo en que brilla mucho más, sino en algo más sutil pero más importante: mientras que las estrellas están fijas a la bóveda celeste, el Sol se va moviendo sobre ella. Los griegos decían por eso que era un πλανήτης (planetes), que significa vagabundo. El Sol era un planeta para los griegos, y también la Luna, porque se mueve respecto de las estrellas. La luna se mueve mucho más rápido: tarda 27.3 días en volver a la misma posición.

Pero ese no es el tiempo que tarda en volver a la misma fase: entre una luna llena y la siguiente trascurren 29.5 días. ¿Por qué esta diferencia? Una vez más, recomendamos al lector que se tome un rato para pensar.¿Lo ha pensado un poco? Pase entonces al siguiente párrafo.

¡La razón es que la fase depende de la posición de la Luna respecto del Sol! Tenemos Luna llena cuando la Luna está enfrente del Sol. Cuando transcurren 27.3 días, la Luna vuelve al mismo sitio… pero el Sol ya no está enfrente porque se ha movido un poco. Tienen que pasar dos días más para que la Luna de alcance al Sol.

Ese periodo de 29 días y medio entre dos Lunas llenas consecutivas es por supuesto el mes. Doce de estos meses son 354 días, un poco menos que un año, y por eso en Occidente hemos dado un poco de sí el mes, y tenemos meses de 30 y 31 días, para que doce meses sean un año. El calendario islámico, sin embargo, tiene meses estrictamente lunares. Su año son doce de esos meses son y por eso no dura 365 días sino 354, lo que, claro está, tiene el inconveniente de que los meses se van desfasando respecto de las estaciones. Por ejemplo, ahora estamos en el mes del Ramadán (el 9º mes del calendario islámico), que este año 2014 va del 29 de junio al 27 de julio; pero dentro de seis años, en 2020, irá del 24 de abril al 23 de mayo.

Los planetas y las semanas

Hemos dicho que el Sol y la Luna eran planetas para los antiguos griegos, porque eran vagabundos que se mueven por la esfera celeste. Pero había otras cinco luces vagabundas, menos brillantes, parecidas a estrellas pero que no estaban fijas. De modo que para los antiguos había siete planetas: la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol… No los he dicho en este orden por casualidad; lo voy a repetir: la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol. ¿Qué orden es éste? Efectivamente: el orden de los días de la semana. Otra idea astrológica es que para cada día hay un planeta que le rige, y le da nombre (el Domingo, que significa día del señor –señor es Dominus en latín-, es una modificación cristiana, pero en inglés domingo es Sunday, día del Sol).

De modo que no sólo el año y el mes, como habíamos visto, vienen marcados por los cielos: también la semana.

*

Postdata: ¿Y por qué tienen precisamente ese orden los días de la semana? Buena pregunta, pero este post ya es demasiado largo. Otro día será (y si algún lector se anima a explicarlo, bienvenido sea).

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