El bochornoso caso del clérigo saudí

¿Se han enterado ustedes del caso del clérigo saudí que niega el movimiento de la Tierra? Veánlo aquí:

Las redes sociales se han puesto al rojo con las burlas y los sarcasmos. Mientras escribo esto, hay ya varios miles de tuits con el hashtag #cleric_rejects_rotation_of_Earth. Realmente bochornoso: un caso lamentable de necedad y fanatismo.

Pero no me refiero al pobre clérigo. Hablo de los tuiteros. 😉

Reírse de la ignorancia ajena nunca es un gesto elegante. Y menos cuando lo que se hace es poner al descubierto la propia. El clérigo argumentaba, los tuiteros se burlan o insultan.

¿Qué pruebas tenemos de que la Tierra se mueve? La inmensa mayoría no sabrían responder. Lo sé porque he hecho la pregunta a mucha gente.

*

Pero vayamos por partes. Podemos reducir el razonamiento del clérigo a esto: yo puedo ir de Arabia a China en un avión, viajando hacia el este. Pero si la Tierra girase en torno a su eje, el suelo se movería muy deprisa hacia el este bajo el avión, y éste nunca daría alcance a China.

No es un argumento en absoluto despreciable:

  1. Para empezar, el saudí sabe que la Tierra es redonda, sabe que si se moviera giraría hacia el este (muchos de mis alumnos no tienen claro esto) y sabe que lo haría a más velocidad que un avión. En efecto, los 40.000 km del ecuador divididos entre 24 horas dan 1666 km/h.
  2. Números aparte, este argumento fue planteado por algunos de los más grandes sabios de la historia. Aristóteles y Ptolomeo dijeron algo parecido, aunque lógicamente hablaban de pájaros y no de aviones:

Si la Tierra efectuara su colosal revolución en tan corto periodo de tiempo, los cuerpos que no estuvieran apoyados sobre su superficie parecerían tener el mismo movimiento pero en sentido contrario, con lo que ni las nubes, ni ningún animal volador o cuerpo arrojado al aire daría la sensación de dirigirse hacia el este, pues la Tierra siempre les precedería en tal dirección.

Son palabras de Ptolomeo citadas por T.S. Kuhn en su estupendo libro La revolución copernicana (que recomiendo a todos los tuiteros)

Llegados a este punto, ¿sabría el lector explicar qué falla en el argumento? Como aquí no estamos en Twitter, quiero hacerle pensar, así que dejo la respuesta para el próximo post

Anuncios

  1. Germań

    Si fuera como comenta el clérigo, al saltar en mi habitación, la pared vendría a gran velocidad hacía mi y me chocaría con ella. Justamente hoy con mis alumnos de Máster de Profesorado vamos a tratar este caso. Se suele tratar esta cuestión como un caso clásico de preconcepciones erróneas y carencia en la adquisición del concepto de la inercia.

    Es la primera vez que respondo un post tuyo. Enhorabuena Juan, siempre muy interesantes y muy claros.

  2. rober79

    Hola Juan: Si nos pusiesen en un gran tren -y que no sepamos que nos hayan puesto ahí- y que este tuviese un motor que no produzca ningún ruido y que su carretera fuera perfectamente uniforme y llana y que nos indicasen que estamos en movimiento quizás no seriamos conscientes de esa afirmación. Algo parecido es el movimiento de la tierra con respecto a su eje y su traslación y si no supiesemos nada de lo que sabemos ahora del sistema solar y sus movimientos llegaríamos a conclusiones parecidas a las del clérigo, no obstante siempre hay mentes curiosas y tarde temprano llegaríamos a lo que sabemos actualmente con esfuerzo y tesón.

    Hay un experimento muy conocido que da prueba del movimiento de rotación de la tierra y este es el Péndulo de Foucault que demuestra el movimiento rotativo de la Tierra. El efecto Coriolis también demuestra esto. El hecho de que no salgamos disparados es por que la gravedad es mas fuerte que la fuerza centrífuga. Y esto es lo que desconocían los antiguos.
    Podemos plantearnos la sgte. tesitura: Si los antiguos griegos hubiesen conocido gente de los polos (norte y sur) y estos le hubiesen comentado como son la duración de sus días y noches ( 6 meses aprox.), lo más de seguro que hubiesen quedado estupefactos y los hubiesen considerado como menos, una enajenación (ya que el Sol giraba por la tierra todos los días) por parte de esos habitantes -dando por sentado que conocían su lengua para comunicarse con ellos-. O la sgte. situación, si por accidente dos griegos hubiesen quedado naufragando cerca de un polo -imaginando que sobreviviesen a las inclemencias y que pasaran por lo menos 6 meses perdidos antes de volver a su hogar sanos y salvos- y estos narraran sus experiencias a sus coetáneos, estos más de seguro los catalogarían como trastornados por aquella experiencia infortunada.

    Con estos casos ficticios extremos se pudiera vislumbrar el pensamiento reinante en aquella época, propios de sus tiempos y muy de sentido común e intuitivo, que predominaba aún en las mentes mas preclaras de aquella civilización. Y si no fuese por el tiempo y el desarrollo de las ideas todavía tendríamos tales conceptos de antaño, no obstante como usted dice en el prólogo de su libro, muchos tenemos el problema de dar por sentado que “conocemos” y de no concederle un sentido crítico a lo que nos han enseñado, como en este caso el concepto de heliocentrismo y que la tierra tiene una traslación alrededor del sol y que tiene a la vez una rotación sobre su eje; tal como usted dice en el proemio de su libro tenemos que aprender a “desaprender” para ver como aquellos antiguos vieron los problemas de su tiempo- ejerciendo empatía- así apreciaremos mas sus luchas por comprender el mundo.

  3. JuanMS

    Germán, muy buena respuesta. Además se puede hacer una estimación de orden de magnitud: si, redondeando, la superficie de la tierra se mueve a 400 m/s (que son 1440 km/h) y al saltar estoy en el aire una décima de segundo, en ese tiempo la pared recorre ¡cuarenta metros!

    No sé si a tus alumnos les has contado el caso del clérigo, pero es un buen ejemplo de esa preconcepción errónea (mucho más difícil de erradicar de lo que parece. Ah, y gracias por animarte a escribir, anima mucho ver que te leen (a lo mejor hasta te leíste la serie de El telescopio contra Copérnico, que me dio mucho trabajo y no sé si alguien la llegó a completar…)

    Rober, te has adelantado con lo del péndulo de Foucault y el efecto Coriolis 🙂 … efectivamente, ese tipo de efectos no inerciales son las pruebas más directas que tenemos de que la Tierra se mueve, y aun así son efectos bastante sutiles.
    Por otra parte, sobre la reacción de los griegos si alguien les contara las peculiares noches y días de los polos… no te creas: los que supieran algo de astronomía (desde luego de Aristóteles en adelante) no se habrían sorprendido, porque el “modelo de las dos esferas” precisamente hace esa predicción. Es un ejemplo bonito y sencillo de cómo una teoría que se ha concebido originalmente para explicar otras cosas hace predicciones nuevas y sorprendentes que luego se pueden verificar experimentalmente.

    Ah: y totalmente de acuerdo con lo de la empatía. Yo creo es muy necesaria, no sólo para convivir, sino para entender el mundo. La soberbia intelectual no enseña nada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s