Explicar el mundo

Había una vez un físico al que su trabajo científico y docente le llevó a interesarse cada vez más por la historia de la ciencia. Se dio cuenta de que la ciencia no es en absoluto una manera natural de mirar al mundo, y pensó que para entenderla de verdad tenía que profundizar en su etapa de formación: ¿cómo hemos llegado a ver el mundo con los ojos de la ciencia? Se ofreció en la universidad a dar un curso de historia de la ciencia para no científicos, desde su remoto nacimiento en Grecia, con Tales de Mileto, hasta su mayoría de edad con Newton. Y después de unos años de impartir el curso, lo convirtió en un libro, que se llamó…

No: ¡no se llamó De Tales a Newton! 😉

No soy tan narcisista como para escribir así sobre mí. Estoy hablando de Steven Weinberg y To explain the world, su último libro, que pronto aparecerá en español.

Si preguntáramos a la gente de la calle por el físico más importante en activo (no valen Newton ni Einstein) es casi seguro que, en el caso de que nos pudieran responder, mencionaran a Stephen Hawking. Pero si hiciéramos esta pregunta a un físico, un nombre mucho más probable sería Steven Weinberg. No porque Weinberg tenga el premio Nobel de física y Hawking no (al fin y al cabo, hay muchos Nobel de física: cada año conceden entre uno y tres) sino porque sus contribuciones son mucho más importantes.

Weinberg fue el principal artífice de la unificación del electromagnetismo y la interacción débil: demostró que la luz de una bombilla y la extraña fuerza que desintegra los núcleos radiactivos son aspectos diferentes de un mismo fenómeno. Esta unificación fue la clave para construir el Modelo Estándar, el modesto nombre con el que los físicos designamos la teoría más completa de que disponemos sobre las fuerzas y las partículas.

Pero Weinberg es, además, un extraordinario divulgador científico, una vez más muy superior, en mi opinión, a Hawking. Si usted ha leído Historia del tiempo, es probable que haya sentido un vago vértigo cosmológico, pero desengáñese: no habrá aprendido mucho en realidad. El libro fue un best seller, pero contiene, sobre todo, metáforas y especulaciones. Por el contrario, Los tres primeros minutos (el título en español añade, innecesariamente, “del universo”) es una obra maestra de la que el lector sale más sabio de lo que entró. Igual que El sueño de una teoría final, un libro que Weinberg escribió para apoyar la construcción del Supercolisionador Superconductor (que, proyectado como el mayor acelerador de partículas del mundo, fue cancelado por el Congreso de los EEUU en 1993), pero que su talento convierte en algo mucho más valioso.

Hace cosa de un mes descubrí, en la librería Pasajes de Madrid, un libro nuevo de Weinberg. Y mi interés se convirtió en pasmo al ver su planteamiento: explicar qué es la ciencia a través de la evolución de la física y la astronomía desde Tales hasta Newton. ¡Justo lo que yo he intentado hacer en mi libro!

De momento, haberme anticipado a alguien como Weinberg me llena de orgullo. En cuanto acabe de leer su libro, prometo contarles si puedo seguir satisfecho del mío…

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  1. Lorenzo Hernández

    Tiene muy buena pinta. Espero conseguirlo pronto.

    Aprovecho para decirle que adquirimos su fantástico libro en la biblioteca del IES Pedro Peñalver, el Algar (Murcia) y es lectura recomendada, que sube nota :), para 1º de Bachillerato. Sepa que libros como el suyo hacen que enseñemos mejor en las aulas y que el alumnado entienda mejor la física y la ciencia en general.

    Enhorabuena por su trabajo.

    Por cierto, ¿ha llegado a la parte de Copérnico para saber si es wigh? 🙂

    Un cordial saludo.

  2. JuanMS

    Hola Lorenzo, muchísimas gracias por informarme. Ya me contarás cuantos alumnos suben nota… 🙂 Me hace ilusión que los alumnos de bachillerato lean el libro. Yo creo que a los que lleven el gusanillo de la ciencia les gustará, pero la prueba de fuego es la que hacéis en el instituto.

    Acabo de terminar el libro de Weinberg (ahora tengo que sacar tiempo para reseñarlo) y curiosamente dedica unos párrafos a la cuestión de la historia whig, presumiendo de no tener miedo a caer en ese el pecado… pero me parece que tiene algo de pose. El test de Copérnico (me parece que has visto este vídeo) lo supera con buena nota.

    Un saludo muy cordial.

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