¿Qué es De Tales a Newton?

De Tales a Newton son dos cosas:

  • Un libro que ha publicado en abril de 2013 Ellago Ediciones y que lleva el audaz subtítulo de Ciencia para personas inteligentes.
  • Un blog: éste, que sirve de presentación al libro, de punto de discusión sobre sus ideas, y donde usted, amigo lector, puede preguntar al autor o debatir con otros lectores.

¿De qué trata el libro? Esto es lo que dice la contraportada:

La ciencia suele presentarse en los libros como un conjunto de conocimientos sobre el mundo. Pero conocer los contenidos de la ciencia no es lo mismo que entenderla. Sabemos que la Tierra es redonda y que gira alrededor del Sol, pero ¿podríamos explicar por qué lo sabemos y cómo hemos llegado a averiguarlo? Si queremos ir más allá de la ciencia para dummies, tenemos que verla no como un repertorio de respuestas, sino como una disciplina del pensamiento: una manera de mirar el mundo, de hacerse preguntas y de responderlas.

Este libro quiere enseñar esa manera de pensar de los científicos. Para ello, evita deliberadamente la ciencia de vanguardia y va a las raíces, donde el lector puede pensar por sí mismo. Explora como surgieron los conceptos claves de las ciencias físicas en su periodo formativo, desde su infancia en la Grecia clásica hasta su mayoría de edad con Newton. No requiere ningún conocimiento previo. Al contrario, la dificultad será más bien desaprender: olvidar las respuestas prefabricadas que nos contaron en el colegio para recuperar la mirada original de los protagonistas de la ciencia. Y atreverse a pensar como Tales, Aristarco, Galileo o Newton: como personas inteligentes.

También puede ser de ayuda la nube de palabras:

Nube de palabras

…aunque también puede ser engañosa: porque aunque por la frecuencia de las palabras este parezca un libro sobre el movimiento de la Tierra, sobre el Sol y la Luna, sobre Galileo y Aristóteles, en realidad ese no es nuestro argumento principal. Hablaremos de todo eso, pero lo que queremos es entender la ciencia.

De Tales a Newton ha tenido una larga gestación. La contamos en otra página, la que se titula Las ideas de la ciencia.

Anuncios

  1. Teilhard

    Estimado Sr. Melendez,

    Le felicito anticipadamente por su libro. Aunque solo he tenido la oportunidad de leer las primeras páginas, parece un trabajo meritorio e interesante.

    Sin embargo, me ha sorprendido la afirmación que realiza ya el comienzo del mismo.

    “¿por qué suponer que la Tierra se mueve cuando es evidente que está fija? Hoy lo aceptamos sin rechistar porque nos lo han enseñado de pequeños, pero los antiguos griegos, no sometidos a este adoctrinamiento, tenían más sentido crítico que nosotros.”

    No puedo por menos que trasladare mi protesta por el hecho de que califique de “adoctrinamiento” la física que nos enseñan en la escuela. Incluso aunque sea aceptada acriticamente.

    Toda la física que se enseña en la escuela se explica como verificada y verificable en la naturaleza, a través de los correspondientes cálculos y experimentos. Y sobre todo se explica como accesible por la razón.

    Por el contrario, la doctrina, según la RAE, no es un conocimiento, sino una creencia. Una creencia caracterizada además por estar al margen de la razón. Una “superstición” en sentido etimológico: “super-dicere”, es aquello que está más alla de lo que se puede decir, de lo que podemos hablar. Que Zeus es el dios del Olimpo o que dios son tres personas, son ejemplos de afirmaciones mas alla de la razón y por tanto su enseñanza como verdadero si sería un adoctrinamiento.

    Le ruego me disculpe el atrevimiento de mi puntualización y espero que le pueda ser de utilidad en el futuro.

    Atentamente

    Teilhard

  2. Juan Meléndez

    Estimado Teilhard:

    Gracias por empezar a leer el libro, y gracias también por comentar aquí. Cuando decía “adoctrinamiento” no pensaba en la asignatura de física, que sí que se plantea generalmente del modo que usted dice (al menos en teoría…). Me refería a los conceptos básicos de lo que se llamaba antes “cosmografía”: la forma y tamaño de la Tierra, su posición, si se mueve o no… Todo esto se estudia cuando se es muy pequeño sin dar ocasión a que se razone.

    E incluso en las asignaturas de ciencias, ya en la enseñanza media, mi experiencia es que rara vez se insiste en que el alumno razone por sí mismo: es mucho más cómodo para todos dar una física en la que las cosas son como son porque sí, y para cada problema hay una fórmula que lo resuelve. Recalco lo de “para todos”: incluso aunque el profesor busque otra cosa, es probable que acabe cayendo en el problema tipo, porque los alumnos lo prefieren, sacan mejores notas, y todo el mundo está más contento… De modo que acaba cayéndose en lo que podíamos llamar un “dogmatismo práctico”, en contra de lo que oficialmente se proponen los planes de estudio.

    Gracias una vez más por participar.

  3. TeilhardTeilhard

    Estimado Sr. Melendez:

    Tomo nota del particular homenaje que rinde a Galileo en su libro y me sumo a el. En el mismo año en que se publicó su obra maestra “Dialogos…”, se abría la primera cafetería en Londres , Rembrandt pintó su “Lección de anatomía…” y nacían Vermeer, Locke y un científico y filósofo de linaje hispano, que era buen amigo de científicos que conocerá bien por su especialidad; Huygens, Tschirnhaus y Leeuwenhoek entre otros. Tanto el hispano como el Florentino tienen algunas circunstancias en común. Ambos fueron víctimas de los mismos juzgadores. Esos que, inexplicablemente en el siglo XXI, aún retienen importante documentación en sus archivos secretos pese a que podría esclarecer las historias de ambos pensadores. Pero sobre todo, ambos pusieron los cimientos de la ILUSTRACION; esa actitud a la que tanto debe la humanidad.

    Hace usted un amago de disculpa de estos juzgadores atendiendo al sino de los tiempos, pero no se engañe, mire lo que sigue diciendo el actual “papa emérito”: “En la época de Galileo, la iglesia era mucho más fiel a la razón que el propio Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo” ( Benedicto XVI, Corriere de la Será, 30 de Marzo de 1990).

    Entonces hay que preguntarse si el copernicanismo de Galileo es suficiente justificación para una persecución, que como vemos, llega hasta nuestros días, cuando ya nadie duda de sus planteamientos. La respuesta lógicamente ha de ser negativa. El horror para sus perseguidores no provenía de las teorías heliocéntricas, sino de algo muchísimo más grave para sus doctrinas y sus dogmas. Las intuiciones atomistas.

    Efectivamente, siguiendo a Aristóteles, los perseguidores de Galileo distinguían entre “sustancia” y “accidente”. Sobre esta distinción Tomas de Aquino fundo la doctrina de la “transustanciación”, que el concilio de Trento elevó a la categoría de dogma principal inspirado por dios. En base a esta distinción, se “justifica” que en la misa se transforme el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de dios, sin que ningún sentido de los presentes pueda percibir cambio alguno. Galileo sostuvo, tal y como confirma la actual teoría molecular, que los “accidentes” no son algo distinto de la “sustancia”.

    Efectivamente, dice Galileo en su obra EL ENSAYADOR: “que el sabor, el olor, el color y demás son simplemente nombres en lo que concierne al objeto en el que los situamos, y que solo residen en nuestra conciencia. Si se eliminaran todas las criaturas vivientes, estas cualidades desaparecerían y serían aniquiladas”

    Más aún, en la propia obra “Diálogo…” dice Galileo: “Nunca he sido capaz de entender esta transmutación de la sustancia (transustanciación) a través de la cual la materia ha sufrido tal modificación que uno podría decir que se ha destruido totalmente y que nada queda de su forma original, y que otro cuerpo, muy diferente del inicial, se ha creado”

    Y como no podía ser de otra manera, el jesuita Horazio Grassi denunció estas heréticas ideas Galileanas,que ahora sí, iban contra el núcleo fundamental de la doctrina con consecuencias mucho más graves que las copernicanas. Dado que las intuiciones de aquel han sido confirmadas por la ciencia, la doctrina trentina queda en entredicho. Y lo que es peor, las graves consecuencias que de ello se sigue a decir de eso mismos juzgadores. ¿es por ello que se silencia esta parte de la historia de Galileo, incluso en la actualidad?

    Sirvan estas lineas por tanto, de homenaje al florentino, así como a su compañero hispano, que tanto se esmeró en comprender las acciones humanas en vez de denostarlas; y a tantos y tantos otros que nos han sacado de la oscuridad y llevado a la luz con la que día a día avanzamos en el conocimiento. Y por supuesto, también al autor de este esmerado libro.

    Un saludo

    Teilhard

    • Juan Meléndez

      Estimado Teilhard:

      Comentarios tan sustanciosos son de agradecer, por más que den trabajo. Ahora no puedo debatir como se merecen los puntos que saca a colación, pero sí, para ilustrar a los lectores, quería traer aquí las referencias.

      Por una parte, me ha sorprendido mucho la frase de Benedicto XVI que cita, porque no parecía encajar con la línea oficial de la Iglesia en los últimos tiempos, desde que Juan Pablo II reconoció que el proceso fue un error. Tras un buen rato de googleo, misterio resuelto: la cita está sacada de contexto. Ratzinger (entonces no era Papa) citaba a Feyerabend, el iconoclasta (y sumamente inteligente) filósofo de la ciencia, en un discurso en la Universidad de La Sapienza, y parece que no con abierta aprobación, sino como ejemplo de cómo ha cambiado la interpretación de la filosofía de la ciencia sobre este tema. De todos modos, como no quiero juzgar sin saber, anoto aquí las referencias oportunas y prometo leerlas:
      Aquí se puede leer el discurso en La Sapienza
      Aquí un análisis sobre ese discurso que en un primer vistazo me ha parecido interesante.
      • Siendo ya Ratzinger papa, en esa misma universidad sufrió un boicot por algunos académicos que le atribuyeron a él las palabras de Feyerabend… Mejor no caigamos nosotros en ese error.

      En cuanto a la cuestión de la transustanciación, parece que ha leído usted el libro de Pietro Redondi, “Galileo herético”. La verdad es que empecé a leerlo hace tiempo y lo abandoné (me aburrió el estilo) así que no sé cuan fiable es. El atomismo de Galileo no fue nunca muy explícito; que sus enemigos lo consideraran una peligrosa herejía es muy posible, pero no veo por qué entonces no se mencionó eso en el proceso, la verdad. Tampoco sé qué parte de los archivos del Vaticano se mantiene secreta; tenía la idea de que precisamente Redondi escribió su libro gracias a que esos archivos dejaron de ser secretos…

      Que conste que no menosprecio a Redondi: que me aburriera su libro no quiere decir que sea malo (no leí lo suficiente para juzgarlo). Pero lo que me interesaba para mi libro no era tanto el juicio en sí como las cuestiones de filosofía de la ciencia que planteaba (lo que cuento en la sección “sobre mareas y fiosofía”).

      Y en cualquier caso, es un honor tener un lector tan atento, don Teilhard.

  4. TeilhardTeilhard

    Estimado Sr. Melendez:

    Es de agradecer el esfuerzo con que nos ha querido obsequiar redactando un libro poliédrico, que no se limita al campo de las ciencias naturales, sino que también hace incursiones en la filosofía de la ciencia y la epistemología. Y después de este esfuerzo, no seré yo quien tenga el atrevimiento de pedirle aún más de su valioso tiempo para atender a mis comentarios. Al menos, si no fuera tal su deseo. En tal caso, tómelos para ilustración y beneficio de los lectores.

    En mi opinión, la cita, citada por quien la trae a colación, es cita que este hace suya, bien para mostrarse a su favor o en su contra. En el presente caso, cuando Raztzinger nos trae a colación la cita de Fayerabend, no es para oponerse a ella sino, al contrario, para argumentar con su favor en defensa del proceso de la iglesia contra galileo. En todo caso Ratzinger sabe muy bien cual es el contexto de Fayerabend: (i) alguien que postula el anarquismo y relativismo epistemológico (ii) próximo a Lenin, Mao Tse Tung y Rosa Luxemburgo (iii) Teniente del ejercito Nazi, (iv) que en sus libros hace afirmaciones tales como “pueden optar por la ciencia, pueden optar por la razón, pero no pueden optar por ambas.” “(…) la razón (…) no se adecua a la ciencia, y no ha podido contribuir a su desarrollo”

    En fin, en la ciencia de la elocuencia es permitido que una persona exprese su pensamiento, no con sus propias palabras, sino tomando prestadas las de otro. El ahora “papa emérito” prefirió esta segunda técnica en el punto que nos ocupa. Y sabía bien a quien estaba recurriendo. Por ello entiendo que los académicos de La Sapienza no cayeron en error, ni nosotros tampoco lo hacemos, al hacer atribuir a Ratzinger la responsabilidad por las palabras que toma prestadas.

    En cuanto al libro de Pietro Redondi, me alegro de no haberle leído ya que al parecer es tan aburrido como dice. El que si he leído y me ha resultado muy ameno es el más divulgativo “Galileo Anticristo” de Michael White. Permítame que acuda a esta obra para aclararle las dudas que usted expresa:

    1.- Sí que se mencionó en el proceso el asunto de la transustanciación. EL Jesuita Melchior Inchofer, dedicó el entero documento de acusación, llamado EE291, a ello. Y lo hace de un modo tan inequívoco como expresa el siguiente literal: “He visto el discurso del Lince [nombre que dio a Galileo en el documento] y percibo que es la filosofía de alguien que no se adhiere a la verdadera filosofía…Yerra cuando dice que no es posible separar conceptualmente las sustancias físicas de las propiedades accidentales que las modifican…Una opinión así es totalmente contraria a la fe, por ejemplo en el caso de la Eucaristía, donde la cantidad no solo se distingue de la sustancia, sino que incluso existe de forma independiente…”
    2.- Redondi en 1982 no tuvo acceso a toda la documentación. Al menos no precisamente al documento EE291. Y la razón es tan sencilla como habitual: ¡se le había prohibido! No fue hasta 1999 que se le permitió a otro estudioso, Mariano Artigas, un acceso a todo el volumen, y con él, al citado documento EE291.

    Aclaradas sus dudas, permítame una reflexión conjunta. Sitúese en los archivos vaticanos, acreditado como científico para estudiar un tomo y que le digan que no puede acceder a una parte de el. Ahora sitúe esa escena no en la Edad Media sino en 1982. ¡asombroso verdad!.

    Aquí aparece otro paralelismo con el filosofo de hispano linaje al que me vengo refiriendo, por esto de hacer patria. El único manuscrito que existe de su obra más principal también yació sepultado en los archivos vaticanos hasta fechas muy recientes, ¡mayo de 2011!. Y obra allí por la misma razón. Fue sustraído de su legítimo tenedor, con la intención de incoar contra su autor, que no se había atrevido a publicarlo, otro procedimiento inquisitorial

    Muchas veces las cosas no son como nos las han querido contar. De ahí la importancia de la libertad de pensamiento y de la expresión de ese pensamiento. Y como todos no podemos saber de todo, la garantía de nuestra libertad es la libertad de muchos. La garantía de mi libertad es la libertad del otro: la potencia de la multitud que dijo el filosofo de hispano linaje.

    Para mi también es un honor y un placer poder compartir con usted este común esfuerzo por hallar la verdad Sr. Melendez.

    Un saludo

    Teilhard.

  5. Juan Meléndez

    Estimado Telihard:

    Le recomiendo que si realmente le interesa saber qué quiso decir B16, busque el discurso completo. La versión más completa que he encontrado (aunque sigue siendo un fragmento) está aquí (en italiano).
    Empieza explicando que el clima intelectual en relación a la ciencia ha cambiado en el siglo XX (en relación a su optimista valoración por la ilustración). Y dice que un ejemplo significativo es como algunos autores enjuician ahora el caso Galileo. Cita tres ejemplos: Ernst Bloch, Feyerabend, y C.F. von Weiszacker. Y concluye con un párrafo sin el que no se puede entender nada:

    Sarebbe assurdo costruire sulla base di queste affermazioni una frettolosa apologetica. La fede non cresce a partire dal risentimento e dal rifiuto della razionalità, ma dalla sua fondamentale affermazione e dalla sua inscrizione in una ragionevolezza più grande. […] Qui ho voluto ricordare un caso sintomatico che evidenzia fino a che punto il dubbio della modernità su se stessa abbia attinto oggi la scienza e la técnica.

    Si “sería absurdo construir sobre estas afirmaciones una apresurada apologética”, no se la atribuyamos nosotros y menos mutilando las citas. Yo sospecho que lo que hace B16 aquí es criticar la retirada posmoderna de la razón (porque es un tema recurrente en él), pero para asegurarlo tendría que leer el discurso entero, y aquí seguimos teniendo sólo un fragmento.

    Y en cualquier caso, amigo Teilhard, hacer la exégesis de los discursos de B16 me da mucho trabajo y no es mi especialidad. Menos aún era el objetivo de este blog. Lo mismo digo de Feyerabend, que no es ningún ogro anticientífico tampoco, sino un filósofo de categoría, por más que resulte provocativo, sea discutible a menudo, y haga gala de un humor ácido que no es para todos los públicos. No daría abasto si quisiera seguir la pista a las citas que me señala.

    Volviendo pues a Galileo. Cita usted a Michael White, y parafraseando el ejercicio de buscar el contexto que hace con Feyerabend, debería yo señalar ahora que es una antigua estrella del pop y autor de bestsellers tan enjundiosos como “The Kennedy conspiracy”. Pero creo que hay que juzgar a cada uno por sus obras y no por su contexto, y aquí puedo hablarle de “Lenguas viperinas y soñadores tranquilos”, un libro de White que compré, atraído por el tema (rivalidades científicas a través de la historia) y que tuve que dejar de leer en el capítulo sobre Copérnico cuando ya me cansé de disparates: White recoge con entusiasmo todos los tópicos erróneos sobre Copérnico, y se inventa algunos más (persecuciones, secretos, errores en De Revolutionibus…). En fin, que no da una.

    Después de esta experiencia de primera mano, comprenderá que preste poca atención a lo que pueda decir White. Aun así, tomo nota de los dos puntos que me señala, y como me interesa todo lo relacionado con Galileo, procuraré enterarme de cómo pudo influir el asunto del atomismo en su proceso. Igualmente me informaré sobre el filósofo de hispano linaje, aunque no tenga mucha conexión con la historia de la ciencia.

    Para concluir (no tengo tiempo para más): en cuanto a “la importancia de la libertad de pensamiento y de la expresión de ese pensamiento”… no puedo estar más de acuerdo con usted (y más en desacuerdo, por eso, con los académicos de La Sapienza).

    Un cordial saludo.

  6. Teilhard

    Discúlpeme si le digo que se equivoca. Nuestro pensador de hispano linaje tiene mucho que decir en la historia de la ciencia. ¿Como desconocer que es considerado uno de los grande racionalistas, superador de Descartes, y padre del movimiento de la Ilustracion (Jonathan Israel)? ¿como desconocer que fue admirado declaradamente por científicos como Huygens, Einstein, Freud, Leibniz, Damasio y otros muchos. ¿como desconocer que fue admirado declaradamente por pensadores como Goethe, Schopenhauer, Nietzche, Hegel, Marx, Santayana etc? ¿Como ignorar entre sus realizaciones, la aplicación del método científico a las ciencias del hombre, antes irreductibles:La sociología, la política, la psicología o la exégesis literaria? ¿Y que decir de su gran aportación: mostrar que “la mente y el cuerpo tienen la misma estatura y los dos están sujetos a las leyes naturales” (R.I Watson). ¿Se le ocurre aportación más importante a la historia de la ciencia que descubrir, en contra de lo que hasta entonces se pensaba, que precisamente, la facultad que hace posible la existencia y el progreso de esa ciencia y de sus leyes, a su vez está sometida a esa naturaleza y a esas leyes?

    Es cierto que sus ideas resultan molestas a quienes no se guían por la razón, y por eso históricamente ha sido silenciado por el pensamiento hegemónico, motivo seguramente por el que lo desconoce. Ello ocurre del mismo modo que se ha pretendido hacer hegemónica la estirpe de Platón, Aristóteles, Agustin,Tomas…y se ha ignorado la de Epicuro, Democrito, Lucrecio Hegel Nietzche y Marx. Pero lo cierto es que ninguna historia de la ciencia puede reputarse como sincera y verdadera, si no contempla que hubo un antes y un después de este pensador. Un pensador excelso que tenía al Castellano como lengua materna y leía a Cervantes y Gracián. Mi consejo no puede diferir del de Kant: ¡Sapere Aude!

    Como siempre con el afecto que se despierta entre los que buscan sinceramente la verdad

    Teilhard

  7. Gonzalo Génova

    Aunque llegue con dos años de retraso a este debate, me gustaría aportar unas palabras que en su día escribió Giorgio Israel, profesor de matemáticas en La Sapienza, judío como ese otro pensador de hispano linaje tan querido de Sr Teilhard.

    Cuando Ratzinger defendía a Galileo en La Sapienza
    Quando Ratzinger difese Galileo alla Sapienza
    15 de enero de 2008
    (El discurso prohibido iba a ser pronunciado dos días después. El discurso original que criticaban los académicos de La Sapienza fue pronunciado en marzo de 1990. La negrita es mía.)

    (…) El tema de aquel discurso era la crisis de confianza de la ciencia en sí misma y ponía como ejemplo el cambio en el caso Galileo. Si en el siglo XVII Galileo es emblema del oscurantismo medieval de la Iglesia, en el XIX se produce un cambio y se subraya que Galileo no había reunido pruebas convincentes del sistema heliocéntrico hasta la afirmación de Feyerabend –definido por el entonces cardenal Ratzinger como “un filósofo agnóstico y escéptico”- y la de Carl Friedrich von Weizsäcker, que directamente une con una línea recta a Galileo con la bomba atómica. Estas citas no las usó el cardenal Ratzinger para resarcirse ni justificarse: “Sería absurdo hacer apología sobre la base de estas afirmaciones. La fe no crece a partir del resentimiento ni de la refutación de la racionalidad”. Más bien las mencionó como prueba de cuánto “las dudas de la modernidad sobre sí misma habían ahogado a la ciencia y a la técnica”.

    En otros términos, el discurso de 1990 bien puede ser considerado, por quien lo lea con un mínimo de atención, como una defensa de la racionalidad galileana contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna. Quien conozca mínimamente las últimas intervenciones del Papa sobre este argumento sabe bien cómo en ellas considera con “admiración” la célebre afirmación de Galileo sobre que el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático.

    ¿Cómo ha podido suceder que los profesores universitarios se hayan implicado en semejante infortunio? Un profesor debería considerar un fracaso profesional el haber transmitido tal modelo de lectura, desatenta, superficial, que conduce a una verdadera tergiversación. (…)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s