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Aristóteles y el manga (etcétera)

Decía A.N. Whitehead que toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página a Platón. Análogamente, podríamos decir que toda la ciencia occidental ha sido un comentario a Aristóteles. Entre ambas afirmaciones, sin embargo, hay un matiz importante: el tiempo del verbo. En la ciencia, hablamos en pasado. La física dejó de ser un comentario a Aristóteles a partir de Galileo, la biología desde Darwin, la medicina, quizá, desde Pasteur…

Pero Aristóteles sigue mucho más vivo de lo que queremos creer. Por ejemplo, en nuestro vocabulario: cuando hablamos de que alguien tiene un temperamento flemático o colérico, estamos manejando, sin saberlo, conceptos aristotélicos.

La idea original es que los cuatro humores (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra), que son el trasunto en el cuerpo humano de los cuatro elementos que forman el mundo sublunar (respectivamente: aire, agua, fuego y tierra), tienen en cada persona una proporción característica: su temperamento. Según el predominio de uno u otro humor, tenemos personas sanguíneas, flemáticas, coléricas (bilis se dice kholé en griego) o melancólicas (melaina significa negra en griego, es la misma raíz de la que viene melanina: melancolía es bilis negra). Si hay un desequilibrio en la proporción de los humores, se manifiesta como enfermedad. Para recuperar la salud, hay que recuperar el equilibrio de los humores, lo que se consigue cambiando la dieta y a veces, con remedios más drásticos como las famosas sangrías.

El caso es que esta teoría “humorística” de la personalidad, lejos de estar olvidada, parece que goza de buena salud. Ayer mismo me he encontrado esta página en la que, sin mencionar a Aristóteles para nada, se hace una minuciosa exposición de los cuatro temperamentos… ¡con vistas a escribir historias manga! Incluso hay un bonito diagrama que no me resisto a copiar aquí:

No es la única. Aquí hay otra minuciosa exposición, esta vez en relación a los juegos de rol, clasificando a demás a muchos héroes de ficción como coléricos, sanguíneos, melancólicos o flemáticos. Pero ojo: el autor confunde la correspondencia entre humores y elementos. Lo correcto es: flema = agua / sangre = aire / fuego = bilis amarilla / tierra = bilis negra, como se muestra aquí:

En realidad, todos somos aristotélicos intuitivos. Lo veremos en el próximo post.

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Los cuatro temperamentos… y las mujeres

Todo el mundo sabe que cada persona tiene su propio temperamento, pero lo que no es tan conocido es el origen de esa palabra.

Temperamento viene del latín temperamentum: ‘medida’, y se refiere la proporción natural que cada uno tiene de los cuatro humores que, según Hipócrates, componen el cuerpo: sangre, bilis amarilla, flema y bilis negra.

“Humor” significaba originalmente “fluido corporal”,  y todavía se usa en ese sentido en medicina; su uso en el sentido de “estar de buen o mal humor” viene de la idea de que esos humores controlan nuestro carácter. Para Hipócrates cada persona tenía una mezcla de humores en una proporción o medida característica; esa medida era el temperamento. El humor predominante hace que la persona tenga una manera de ser, un temperamento, que puede ser sanguíneo, colérico, flemático o melancólico.

En los “sanguíneos” y “flemáticos” está claro qué humor predomina. En los coléricos el diccionario de la RAE nos echa una mano con la etimología: cólera viene del latín cholĕra, y este del griego χολέρα, de χολή, bilis; e igualmente con los melancólicos: melancolía viene del latín melancholĭa, y este del griego μελαγχολία, bilis negra (¿les suena la melanina, verdad?). Ah, y sinónimo de melancolía es atrabilis, que es lo mismo en latín: atra=negra, y bilis=cólera (¿les suena atrabiliario, verdad?).

Aristóteles adoptó la teoría de Hipócrates y la relacionó con la suya de los cuatro elementos: el paralelismo está claro y es intuitivo:

Cólera => Fuego
Flema => Agua
Melancolía => Tierra
Sangre => Aire.

Durante más de dos mil años la teoría de los cuatro humores fue la base de la medicina y de la psicología; y era la manera típica y tópica de interpretar y describir la personalidad de la gente, de modo que hay miles y miles de páginas dedicadas a describir los temperamentos. Pero creo que pocas pueden ser más ilustrativas que este dibujo que muestra como se relaciona cada temperamento con las mujeres:Temperamentos

¿Verdad que una imagen vale más que mil palabras? 🙂

(He encontrado la figura en este interesante artículo sobre la figura de Don Quijote como personaje melancólico)